
Hoy mismo se cumplen exactamente 60 años de la liberación del campo de exterminio nazi por el Ejército Rojo en su avance final hacia el Berlín imperial de Hitler. Estos días se ha escrito mucho. Hoy mismo tendrá lugar la celebración internacional en el campo, pero imagino que lo más oportuno puede ser citar al escritor
Primo Levi. El judío italiano estuvo preso en
Auschwitz poco más de un año, de diciembre de 1943 hasta el 27 de enero de 1945 cuando llegaron los soviéticos.
Tenía 24 años. Había sido capturado por la milicia fascista en su país, entregado a los nazis y deportado por judió a los campos de exterminio. Luego Levi escribió una joya literaria y humana,
"Si esto es un hombre". Levi reconoce que tuvo suerte al sobrevivir, como muchos otros (tantos, demasiados) no lograron. Pero Levi se suicidió en 1987, a los 70 años.
Leer más...En su libro describió con detalle el proceso físico y psíquico de destrucción de las personas. La deshumanización completa. La vida cotidiana del lager y las vivencias de sus presos, esos números, las no-personas: el impacto del momento del tatuaje durante la recepción, los repetidos momentos de desnudez, de fragilidad, trabajo, hambre y frío; el definitivo momento de la selección de los futuros gaseados...
Sus palabras:
"Con todas nuestras fuerzas hemos luchado para que no llegase el invierno. Nos hemos agarrado a todas las horas tibias, y a cada puesta de sol hemos procurado sujetar el sol en el cielo todavía un poco, pero todo ha sido inútil. Ayer por la tarde el sol se ha puesto irrevocablemente en un enredo de niebla sucia, de chimeneas y de cables, y esta mañana es invierno. Sabemos lo que quiere decir, porque estábamos aquí el invierno pasado, y los demás lo aprenderán pronto. Quiere decir que, en el curso de estos meses, de octubre a abril, de cada diez de nosotros, morirán siete. Quien no se muera sufrirá minuto por minuto, día por día, durante todos los días..."
Y es que Auschwitz queda lejos. Pero Guantánamo, Chechenia, Irak, Palestina, Darfur... son tristemente presente. Parece que nunca aprenderemos suficiente del dolor y del odio que inflige el ser humano. Por eso supongo que está bien recordar. Lo de ayer... pero también lo de hoy.
Etiquetas: Guerra y paz