Entre los Simios

1/12/08

Adiós a las bombas racimo

Las bombas de racimo o de dispersión (cluster bombs o cluster munition, en inglés) son recipientes que contienen, en algunos casos, hasta 600 artefactos explosivos en su interior. Una vez lanzadas, desde aviones, cohetes, misiles, bombas o bases terrestres, las bombas de racimo se abren y dispersan de forma indiscriminada la totalidad de las submuniciones que contienen. Su finalidad es arrasar grandes extensiones de tierra para destruir enemigos en movimiento, invisibles o dispersos. La munición de dispersión es muy imprecisa y actúa indiscriminadamente en un radio de unos 50 metros.

Pues llega una buena noticia: el principio del fin para esta auténtica máquina de matar. Representantes de más de 100 países se reunirán esta semana, del 3 al 4 de diciembre en la capital noruega, Oslo, para firmar el Tratado Internacional contra las bombas de dispersión (PDF). Este nuevo instrumento legal prohíbe el uso, la producción, el comercio y el almacenamiento de estos artefactos para matar. Es decir, todas las bombas de dispersión utilizadas en Afganistán, Irak o Líbano, por ejemplo, quedarán prohibidas. La cita es importante: se trata del paso más decidido de la comunidad internacional en materia de desarme en más de una década, concretamente desde el tratado de Ottawa que puso fin en 1997 a otra mierda asesina: las minas antipersona.

Una vez firmado, se espera que el tratado entre en vigor en un breve plazo de tiempo porque únicamente son necesarias la firma y ratificación de 30 Estados, cuando más de 100 países ya han ofrecido su apoyo a la iniciativa. Eso sí, como siempre, con ausencias significativas y auténticamente vergonzosas: EEUU, China, Rusia, Colombia, India, Cuba, Israel, Pakistán, Egipto o Brasil… Esta histórica conferencia es el resultado de 18 meses de intensas negociaciones, un proceso liderado por el gobierno noruego y con fuerte impulso de la sociedad civil que ha logrado, en un plazo de tiempo mínimo, un Tratado de máximos, con exigencias importantes de asistencia a las víctimas.

La sociedad civil, desde la Coalición contra las Bombas de dispersión (CMC), ha apoyado e impulsado este proceso desde su inicio y más de 300 organizaciones de 80 países también estarán presentes en la Conferencia. Son organizaciones cercanas, como la Fundació per la Pau, CEAR, Justícia i Pau , o Moviment per la Pau, entre otras.

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1 Comentarios:

  • Sin duda es una buena noticia.

    Espero que este tratado de Oslo tenga más seguimiento que el de Ottawa. Los países que lo firmaron no han dedicado el dinero que habían acordado para desactivar las minas. Y también hubo en ese momento, como no, grandes y vergonzosas ausencias (EEUU, Rusia, China,...).

    Ayer precisamente escribí un post sobre minas antipersona, después de visitar la exposición Vidas Minadas de Gervasio Sánchez.

    Saludos!

    anotó Blogger Edu, a las 10:58 a. m.  

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